Septicemia del cine chileno Nº5
Mirentxu (2009) – Director: Vlado Rosas
Creo que una de las cosas más difíciles de un documental es encontrar un tema. Es normal que en una charla al ritmo de unos churrascos y cervezas, tus amigos te den 200 mil ideas para un documental. En general me recomiendan temas extraños y/o (u) tierras recónditas; cuando en realidad puede ser que exista un universo complejo en la plaza de nuestro barrio, la esquina del bazar, el paradero de nuestra micro o el patio de nuestra casa.
Mirentxu (mujer) al parecer es un personaje típico de Concepción. Vende poemas a los jóvenes en la calle que van atracar al pasto, a los niños que hacen la cimarra para probar sus primeros cigarros, a los ancianos que van a caminar de aburridos y a otros personajes que todavía usan las plazas. ¿Qué nos puede hablar Mirentxu a diferencia de un Enrique Lihn o un Jorge Teillier? Ella nos puede contar por qué ella hace poesía.
El documental busca principalmente dar una pincelada de cómo es la vida de Mirentxu, combinando y registrando su vida, como también realizándole entrevistas.
Lo más destacable de los trabajos de Vlado Rosas es la ironía que utiliza y los sutiles giros que realiza cuando Mirentxu trata de conversar sobre temas profundos poco interesantes. Rosas, logra quebrar esto con alguna pregunta cotidiana. Eso permite que el director mantenga la dominancia de la obra, ya que cuando se entrevista a alguien siempre la persona va tender al “ombliguismo” y a apelar a su heroísmo de ser indispensable para la sociedad.
La protagonista se explaya tranquilamente. Habla y apela a su vida, señalando que la encuentra muy relevante e importante. Afortunadamente, este discurso lo aprovecha Vlado para demostrar lo egoísta y simplista que puede resultar lo que habla la poetiza, en especial cuando expresa que busca un misticismo en un mundo que encuentra que está mal y en el cual ella no se siente adaptada, aunque tampoco haga algo por cambiarlo. Ella sólo quiere remitirse a su poesía individualista, fácil y básica.
¿Cómo aprovecha este documental un tema tan simple? Recurre al uso correcto de los tiempos. Un par de minutos mas resultaría algo tedioso y un par de minutos menos sería sólo una nota de algún noticiero de fin de semana. Aunque la poca formalidad que tiene el relato, logra despejar el concepto de un documental periodístico o un registro editado (mal acostumbrado por algunos a venderlo como documental), crea algo que ironiza con los convencionalismos. No destruye al personaje, pero tampoco lo defiende, sólo lo deja ser y demostrar cómo los poetas que hablan de tanto misticismo comen, toman micro y defecan. Esos actos tan humanos y cotidianos que ni ellos le pueden lograr dar un toque de realismo mágico.
Mirentxu vive para hacer poesía. Le molesta que no entiendan su profundidad, pero a pesar de todo, sólo sabe hablar de ella y considerar que este mundo es un mal lugar que no la comprende. Como muchos, añora un pasado que ni siquiera ella está segura que era tan ideal. ¿Sirve de algo tratar de entender a Mirentxu en nuestra sociedad escéptica y que encuentra que todo lo simple es chanta? Sí, darse cuenta de cómo nosotros a veces apelamos a tomar al mundo como un lugar inhóspito que no nos comprende, no nos damos cuenta que esta sociedad está compuesta por personas que se pueden sentir igual o peor, pero sólo nos concentramos en nuestro discurso, abrazándolo fuertemente, defendiéndolo a combos y mordiscos de todos, sin darnos cuenta que aportamos a crear ese supuesto medio hostil que tanto odiamos. Mirentxu, el documental, busca algo entre el irrelevante discurso de Mirentxu (la poeta) y me deja esa pregunta abierta a medio contestar ¿Para qué sirven los poetas en esta sociedad neoliberal avasalladora? O mejor dicho ¿Sirven poetas que sólo apelan a una belleza casi plástica? Difíciles planteamientos para un arte que realmente no es tan simple. Nadie se levanta, se mira al espejo y dice: “Sí, creo que ahora seré poeta”.
A mi juicio “Mirentxu” es un documental sincero, que da a entender su punto de vista casi pesimista, que logra mostrarnos un personaje que divaga por Concepción, que tiene miedo a la soledad, añora el pasado y que no se da cuenta que ella tiene responsabilidad de esa nostalgia que ya se fue.
Vittorio Farfán






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